Qué acordar por escrito sobre entregables, revisiones, pagos, privacidad y derechos antes de iniciar un proyecto freelance.
Un contrato no tiene que ser un documento intimidante. Es una forma de dejar por escrito qué espera cada parte, qué recibe el cliente y cómo se resolverán cambios o demoras. La forma exigible, las cláusulas válidas y la propiedad intelectual dependen de la jurisdicción y del tipo de servicio; este artículo es una lista para conversar y revisar localmente, no asesoramiento legal.
Identificá a las partes y describí el trabajo
Incluí nombre legal o razón social, datos de contacto, domicilio cuando corresponda y quién firma con autoridad. Describí el servicio usando entregables, formatos, cantidades y fechas. “Administración de redes” puede significar muchas cosas; “calendario de doce publicaciones, textos en español y una ronda consolidada de cambios” permite evaluar mejor qué está incluido.
Sumá supuestos que afectan esfuerzo: materiales que aporta el cliente, accesos, disponibilidad de personas, idiomas, herramientas y tiempos de aprobación. Decí qué queda excluido y qué proceso se seguirá si aparece una solicitud nueva. Una cláusula de cambios puede pedir descripción, impacto en precio/plazo y aprobación escrita antes de empezar el trabajo adicional.
Detallá dependencias. Si el cliente entrega fotos o datos tarde, ¿cómo se ajustará el calendario? Si una plataforma externa cambia, ¿qué parte podés controlar? No asumas responsabilidad ilimitada por decisiones o sistemas que no gestionás. El acuerdo debería distinguir lo que prometés hacer de resultados comerciales que dependen también de terceros.
Acordá revisiones, pagos y propiedad de materiales

Precisá cuántas rondas de comentarios incluye el precio, cómo deben consolidarse y qué plazo tiene cada parte para responder. Diferenciá corrección de errores respecto del alcance original de una ampliación o preferencia nueva. Definí moneda, monto, anticipos o hitos, fechas de vencimiento, medio de pago, gastos adicionales y procedimiento de facturación. Las reglas de impuestos, intereses, cancelación y cobro transfronterizo varían; consultá a un profesional de tu país cuando haya dudas.
Tratá por separado materiales previos tuyos, herramientas, plantillas y conocimiento general, frente al entregable creado específicamente para el proyecto. Acordá si el cliente recibe una licencia de uso o una cesión, cuándo entra en vigor, en qué territorios, medios y plazo, y qué ocurre con archivos editables. No supongas que “pagué el proyecto” resuelve automáticamente todos los derechos. La guía educativa de WIPO sobre obras por encargo explica que la titularidad puede variar entre países y según el acuerdo; por eso recomienda dejar por escrito la propiedad y los usos previstos antes de encargar la obra. Las reglas concretas cambian según la ley nacional y el contrato aplicable.
Si el proyecto incluye software, música, imágenes, fuentes, contenido generado con IA o material de terceros, identificá licencias y permisos. No transfieras derechos que no tenés. Acordá si podés mostrar el trabajo en tu portfolio y bajo qué condiciones, especialmente si hay datos privados o un lanzamiento aún no público.
Protegé información y definí cómo termina el vínculo
Establecé qué información es confidencial, quién puede acceder, cuánto tiempo se conserva y cómo se devuelve o elimina al cerrar el trabajo. No incluyas contraseñas en el documento compartido ni uses canales inseguros. Si tratás datos personales, revisá las normas aplicables y si hace falta un acuerdo separado de tratamiento de datos.
Incluí cómo puede terminar el proyecto cada parte, qué aviso debe dar, qué ocurre con el trabajo ya realizado y con los pagos pendientes. También definí cómo se resuelven desacuerdos y qué ley o foro se considera, con revisión jurídica local antes de usar cláusulas estándar descargadas de internet. En trabajos internacionales puede haber diferencias de moneda, idioma, residencia y ejecución del contrato.
El acuerdo puede mencionar límites de responsabilidad y garantías, pero esas cláusulas requieren especial cuidado: la validez y los límites legales cambian. No copies disposiciones que no entendés ni prometas indemnizaciones desproporcionadas por una entrega pequeña.
Revisalo con el cliente antes de empezar
Usá lenguaje claro y pedí confirmación de que el cliente puede cumplir sus obligaciones, aportar materiales y pagar a tiempo. Una conversación sobre alcance no debería sentirse como una pelea: ambas partes intentan evitar sorpresas. Si un punto no queda claro, escribí una versión concreta y preguntá si representa lo acordado.
Guardá la versión firmada y cualquier cambio posterior junto al expediente del proyecto. Si modifican una fecha, precio o entregable, registralo antes de continuar. Para proyectos de mayor valor, datos sensibles, licencias amplias o clientes en otro país, una consulta con asesoría legal es una inversión en claridad.
Un contrato útil no elimina todo riesgo; hace visibles las expectativas y ofrece un camino cuando cambian. En Freelantips vamos a seguir publicando orientación para trabajar con clientes de forma ordenada. Antes de iniciar el próximo proyecto, revisá cuatro preguntas: qué entregás, cuándo se paga, cómo se aceptan cambios y qué derechos recibe cada parte.