Calculá una tarifa mínima con costos, impuestos, descanso y horas no facturables antes de poner precio a tus servicios.
La tarifa mínima no es un precio universal ni una cifra que debas copiar de otra persona. Es una herramienta para entender cuánto necesitás cobrar para cubrir el trabajo, los costos y el tiempo que no podés facturar. Después podrás ajustar tu precio a la complejidad, al valor del servicio y al mercado, pero primero necesitás conocer el piso de tu operación.
Sumá el ingreso que necesitás y los costos del trabajo
Empezá por calcular un objetivo de ingreso personal mensual, después de gastos del negocio y obligaciones que correspondan. No uses automáticamente tu último sueldo: como independiente podrías dejar de recibir beneficios laborales y asumir otros costos. Anotá gastos personales esenciales y decidí qué nivel de ingreso hace viable sostener el trabajo.
En otra lista poné gastos del negocio: computadora y mantenimiento, internet, herramientas, espacio, comisiones de cobro, contabilidad, seguros, formación necesaria, impuestos y aportes que correspondan en tu jurisdicción. Clasificá cuáles son mensuales y cuáles ocurren una vez al año. Para impuestos, no adivines una tasa: consultá la autoridad tributaria local o un profesional que conozca tu actividad.
Luego estimá las horas laborales disponibles al mes y separá las facturables de las no facturables. Venta, reuniones iniciales, propuestas, administración, aprendizaje, organización, cobro y vacaciones consumen tiempo aunque no aparezcan en la factura. No presupuestes una jornada completa como si cada hora estuviera vendida.
Hacé una cuenta sencilla y explicitá sus supuestos

Una fórmula inicial puede ser: (ingreso personal objetivo + costos mensuales del negocio + reserva planificada) ÷ horas facturables realistas. El resultado es una referencia horaria, no necesariamente el precio que vas a cotizar. Si el trabajo se vende por proyecto, estimá cuánto tiempo y qué gastos demanda y compará el valor total con tu piso.
Ejemplo ficticio: alguien necesita reunir 1.200 unidades monetarias para sus gastos personales, prevé 300 de costos y reservas operativas, y cree que puede facturar 60 horas al mes. La referencia sería 25 por hora. Si en realidad solo factura 40 horas porque dedica el resto a ventas y gestión, la referencia sube a 37,50. No uses estas cifras como recomendación de ingreso ni como tarifa regional; reemplazalas por datos propios y definí si los objetivos son netos o brutos.
Hacé escenarios conservador, probable y optimista para las horas facturables. Un mes con enfermedad, demora de pago o proyectos pausados puede cambiar el cálculo. Reservá dinero para obligaciones futuras en una cuenta o registro separado; el tratamiento depende de las opciones disponibles en tu país.
La encuesta de la OIT sobre plataformas web en la región registró ingresos y condiciones de 1.153 participantes en 21 países y observó alta variabilidad, además de brechas de protección social en su muestra. No mide a todo el universo freelance ni establece cuánto debería cobrar una persona. Sí ayuda a recordar por qué comparar únicamente una tarifa publicada, sin ver horas, costos y protección, puede inducir a error.
Convertí la referencia en una cotización clara
Una tarifa mínima te protege de aceptar proyectos que consumen demasiado por muy poco retorno, pero el precio final también depende de alcance, riesgo, plazo, especialización, reutilización del entregable y mercado. Para un trabajo urgente podés cotizar una tarifa distinta si querés priorizarlo; para un cliente de largo plazo, revisá si el flujo reduce costos comerciales. No regales una reducción a cambio de una promesa vaga de volumen futuro.
Si un proyecto tiene reuniones, investigación, ejecución, pruebas y revisiones, desglosá esas partes internamente para no olvidar tiempo. El cliente no siempre necesita ver cada hora, pero sí entender entregables y supuestos. Incluí costos de terceros solo si aplican y explicá quién los aprobará.
Actualizá el cálculo cuando cambien tus gastos, moneda, impuestos, capacidad o tiempo de venta. Mirá el ingreso efectivo después de comisiones y conversión si cobrás del exterior. Si tu actividad está sujeta a reglas cambiarias o tributarias específicas, consultá fuentes oficiales vigentes.
Revisá resultados sin convertir cada mes en un juicio
Al terminar un proyecto, compará horas previstas y reales, revisiones, tiempos de cobro y costos. Si te excediste por alcance, mejorá contrato y proceso; si calculaste mal la tarea, ajustá estimación; si el precio no cubrió costos, corregí la tarifa. Una cotización perdida no prueba que estés cobrando demasiado; puede haber otros motivos.
Definí cuánto tiempo dedicarás a trabajo pagado, ventas, descanso y aprendizaje. Una tarifa que solo funciona si trabajás sin pausas no es sostenible. En Freelantips vamos a compartir más herramientas para organizar dinero y proyectos; tu siguiente paso es estimar tus horas facturables de un mes real y volver a hacer la cuenta con un escenario menos optimista.